Negocios post-Covid, el gran reconocimiento de la era digital

Poco más de veinticinco años llevan en boga las inversiones en nuevas tecnologías, convirtiéndose en un paradigma con el que se han alimentado los planes estratégicos de las empresas, pero que además ha ampliado sus horizontes transformadores. En el caso de Europa, se destinarán 26.000 millones de euros cada año para situar al Viejo Continente a la vanguardia digital, esta se trata de una lucha competitiva abierta con EEUU y China.

Luego de haber perdido la batalla de los datos, la UE busca ostentar la hegemonía en lo referente a la Inteligencia Artificial y con ello abanderar el acervo regulatorio con el que se puedan determinar las reglas de juego y de esta manera se eviten bolsas de fraude cibernético. En tal sentido, el reto no es algo sin importancia y ello se debe a que los negocios digitales, con sus respectivas plataformas online se han convertido en un elemento esencial si se busca fidelizar a los clientes. Semejante a los ecosistemas productivos que están basados en la innovación.

Esta Gran Pandemia ha venido a acelerar aquellos procesos que aún se muestran incipientes, pero que están en marcha, como por ejemplo el e-commerce, la paulatina supresión del dinero en circulación, el teletrabajo, el reforzamiento de los servicios sanitarios, la investigación biomédica o la reconversión verde hacia la sostenibilidad. El mercado no se ha quedado atrás ya que también ha marcado dicha senda de crecimiento hacia el futuro. Y el argumento recae en la prosperidad que se avecina a lo digital.

La economía digital, también conocida como Industria 4.0 o Cuarta Revolución Industrial, se convirtió desde sus inicios en el paradigma de cambio de modelo productivo instaurado especialmente luego del credit crunch de 2008, en sectores que se encuentran vinculados a las manufacturas, que van desde la automoción hasta las firmas energéticas, pasando por la industria aérea. En tal sentido, es de notar que las empresas llevan años adaptando sus procedimientos empresariales y métodos de innovación, con las que se han transformado de forma diametral, durante el decenio que duró la recuperación económica antes de la llegada de la Gran Pandemia.

A través de la integración de una gran variedad de instrumentos, aplicaciones y recursos tecnológicos como las impresoras 3D y la robótica. Pero, más allá de estos aspectos en concreto, mediante una persistente automatización de los fulgurantes avances informáticos, sobre todo de los software y la integración de procesos de tratamiento de datos (Big Data) y su convergencia con fórmulas algorítmicas y cálculos de Economic Analytics, algunos esfuerzos adicionales han sido imprescindibles a fin de abordar con éxito los mercados digitales de bienes y servicios manufacturados.

En definitiva, dichos actores industriales vienen a ser firmas que han logrado rebasar los 1.000 millones de dólares de valor, pero además han sido consorcios de larga tradición que se han adentrado en la Inteligencia Artificial, para lo que implementan plataformas online y ecosistemas empresariales que son propicios para enfrentar el desafío de adecuarse primero, y satisfacer luego la demanda de sus clientes prácticamente en tiempo real.